Solo Es Libre El Hombre Que No Tiene Miedo

No existe en la historia humana una temporada tan proclive al miedo, la angustia y la renuncia a la independencia como la actualizada. La batería de miedos en la que se encuentra envuelta la sociedad articulo-industrial con respecto al “terrorismo”, “al calentamiento global”, a la mutación genética de nuevos virus o a “los catastrofes naturales” se muestra como un terreno fértil a la indagación y a la coche-reflexión. En ese contexto, es más que pertinente traer a colación entre los libros mucho más esenciales que se hayan escrito en materia política respecto al Temor a la independencia.

Será fundamental de consigas aceptar tus temores y ignorar la autocompasión. Es necesario que aprendas a ser generoso contigo mismo. Ya hay suficientes críticas en el planeta de afuera como para atormentarte con otras que no tienen mucho sentido, pero que se instalan en tu cabeza. Una increíble opción alternativa para vencer este miedo estraspasar los límites de esa zona donde te sientes cómodo y confortable.

Tal vez, la tendencia actualizada a reseñar libros recién publicados evita la re-lectura de un clásico de esta envergadura. Su situación respecto a la solidaridad ética y al adoctrinamiento político no solo resiste la prueba del tiempo, sino que además de esto merece ser reseñada a la luz de nuestra convulsionada forma de vivir. Es verdad que Erich Fromm no vivió los hechos que el 11 de Septiembre de 2001 cambiarían la forma de concebir la geopolítica, pero sus ideas son ilustrativas aun para analizar esos hechos. Este deseo de dominación es el principio de la felicidad. Es en parte cierto que hay en la vida de los expertos la inclinación a superar a sus contricantes, y que en parte como la vida misma, ese desarrollo puede muy bien llamarse “carrera”.

Historia De Una Unidad Legendaria

Esa convicción en momentos de incertidumbre y malestar social, marcha como el aceite de un engranaje que moviliza esfuerzos y recursos hacia la confrontación, la provocación y la exclusión. Las mentalidades dogmáticas destacan en la fortaleza, la masculinidad y valentía como valor supremo mientras los contrarios son tildados de enclenques y/o afeminados. El miedo toma en esta dirección un canal diferente, el enclenque es investido bajo el mote “de cobarde” como el término mucho más peyorativo que puede recibir un ciudadano. Para el dogmático, el temor no sólo es un arma de dominación sino una pantalla que permite medir las lealtades y afiliaciones de los miembros del grupo. Para esto, se necesita de una “causa” superior como puede ser “Dios o la Patria”.

Debería hacerse ver aquí que la frustración de los instintos per se no origina hostilidad. Es el ahogamiento de la expansión, la ruptura de los intentos de autoafirmación del niño, la hostilidad que deriva de los padres –más brevemente, la atmósfera de supresión- lo que crea en el niño el sentimiento de impotencia y la hostilidad que de este dimana. Este antagonismo, que no forma de ninguna forma todo el desarrollo educativo, y sí tan solo una parte del mismo, es un factor esencial para ahondar la distinción entre el ‘yo’ y el ‘tú’.

1998 Leviatán o la materia, forma y poder de una república eclesiástica y civil. La corrupción política y la religión desde el 11 de Septiembre. La Mente es Extraordinaria Gaceta sobre psicología, filosofía y reflexiones sobre la vida. Suscribierse ahoraAcepto los términos, condiciones y la política de privacidad.

Con Dios, En La Cruz De Una Depresión

Nuestra construcción de lo malo se constituye por todo lo que perjudica nuestros intereses (razón) pero que en nuestra ignorancia no conocemos . Los hombres que asociados entre sí consiguen una capacidad mayor y concuerdan vivir bajo una ley común consiguen mayor seguridad. “El estatuto civil” nace del derecho de la ciudad en donde el poder yace en pocas manos, si el poder residiera en todas se autodestruiría la esfera pública y se retornaría a un estado de naturaleza.

Partiendo de la independencia, apoyados en la razón, tenemos la posibilidad de querer y realizar un mundo mucho más amable. Ser libre significa ser sujeto y no objeto, moverse por causas y propósitos conscientes. Al fin y al cabo, es resultar yo mismo; de ahí que es tan esencial conocer quién soy y de qué manera soy. Este estudio es el sendero para comprender mi libertad.

solo es libre el hombre que no tiene miedo

En la orgullosa Francia, sin ir más allá, les costó casi 130 años aceptar a la derecha monárquica asumir la bandera de la “libertad, igualdad y fraternidad”. La aceptó tras la Enorme Guerra en el momento en que millones de franceses habían entregado la vida en defensa de su nación enarbolando la enseña republicana. O sea, que si el listón lo ponemos en Francia, Pedro Sánchez se ha adelantado cincuenta años, en la cuestión de la bandera. Tengo un talante liberal en la forma de ver la sociedad, pero no soy liberal en lo económico, sino que me siento socialdemócrata. Defiendo el derecho a la contradicción cuando cambian los hechos. El liberalismo económico es el de Adam Smith, en el que pones en una pecera al pez grande que siempre se va a comer al chico…

Un artesano nacido en esta época no aspiraba a moverse grandes distancias lejos de su sitio de nacimiento, siquiera a cambiar de profesión y/o de vivienda, mucho menos mudar de “clase popular”. El papel adscripto que se le asignaba al europeo medieval era inamovible. Lejos de ser una edad oscura para el hombre, su arraigo a la tierra lo mantenía seguro de sí y de sus seres queridos. El renacimiento y luego la modernidad no solo modificaron para toda la vida las construcciones elementales y los lazos sociales medievales, sino pusieron al hombre en una situación de libertad pero a la vez de notable vulnerabilidad.

La cuestión de análisis principal que subyace aquí no es otra la situación intelectual de un Spinoza contrario a la lógica mecanicista de su época. En este contexto, Spinoza demuestra de manera convincente a través de su desarrollo que lejos de ser racional el hombre se constituye como un ser constituido emotivamente. En este contexto, el presente ensayo intenta sintetizar las principales contribuciones y restricciones de pensadores de la talla de T. Hobbes, B. Spinoza, J. Locke, L. Strauss, R. Bernstein, N. Chomsky y E. Fromm entre otros muchos, sobre un tema que es de candente actualidad, la relación entre las amenazas simbolizadas y el adoctrinamiento político.

Y si no hay amor, el temor a perder a la persona o personas nos lleva a quererlas poseer, con lo que perdemos el norte de nuestro ser y llegamos a opinar que somos dignos de ser amados por lo que contamos, no por lo que somos. De todos modos, la brújula de la libertad se ha desorientado y vivimos atrapados en la red del tener o poseer. El problema está en que el himno y la letra no tienen nada de antiguos. Según informa en su página web TVE, el autor de tal himno es Daniel Sánchez de la Hera, compositor de música para cine y televisión.

Los defensores de este mensaje siniestro que se los ve en los medios masivos de comunicación en todo momento, por supuesto ven en Hobbes exactamente el mismo autoritarismo que ellos (implícitamente) promueven. En perspectiva, a diferencia de Hobbes y más en concordancia con Spinoza, Fromm estudia “un temor” que se torna asfixiante para la independencia del hombre político. El autoritarismo tiene un fundamento en el temor a ser libre, a ejercer la independencia y la angustia que deriva luego de la indecisión. Con un análisis convincente de los regímenes totalitarios fascistas pero también capitalistas, Fromm abre la puerta para una exclusiva interpretación. El hombre se debate sobre 2 tendencias, una al amor a la vida y la otra a la destrucción .

Ya que aun en el momento en que las diferencias interindivi­duales exis­tentes en este respecto parecen ser grandes, toda socie­dad se caracteriza por preciso nivel de individuación, alén del cual el sujeto no puede ir. Cuanto mucho más medra el niño, en la medida en que va cortando los vínculos primarios, tanto más tien­de a buscar independencia y también indepen­dencia. Pero el desti­no de tal búsqueda sólo puede ser comprendido absolutamente si nos damos cuenta del carácter dialéctico del desarrollo de la individuación creciente. El legado de Nelson Mandela pervive mediante sus palabras.

Su adaptación a la naturaleza se funda más que nada en el proceso educativo y no en la determinación instintiva. “El instinto… es una categoría que va reduciendo, si no desapareciendo, en las formas zoológicas superiores, especialmente en la huma­na” (L. L. Bernard, Instinct, Novedosa York, Holt & Co., 1924). El otro aspecto del desarrollo de individuación con­siste en el incremento de la soledad. Los vínculos pri­marios ofrecen la seguridad y la unión básica con el mundo exterior a uno mismo.